TIEMPOS LITÚRGICOS
La Liturgia Dominical, con sus cuatro Lecturas Bíblicas y la Fracción del Pan, hace presente el Amor y Fidelidad de Dios con el hombre y su creación. Las dos primeras lecturas se toman del Antiguo Testamento, donde siempre se incluye un Salmo y, las otras dos lecturas son proclamadas del Nuevo Testamento, incluyendo la lectura del Evangelio.
Las lecturas de la Sagrada Escritura se han ordenado en tres Ciclos (A, B y C) y, en años pares e impares. De este modo en tres años un cristiano católico habrá escuchado o leído en las Celebraciones Eucarísticas gran parte de la Sagrada Escritura. El año 2009 es Año Impar y se leen las lecturas que corresponden al Ciclo B.
Ahora bien, la Iglesia Católica, ha definido los Tiempos Litúrgicos para que la comunidad creyente escuche, acepte y haga vida la Palabra de Dios, teniendo como centro la Eucaristía.
Estos, tienen cinco grandes momentos que son el Tiempo de Adviento (cuatro semanas o domingos antes de Navidad). El segundo, es el Tiempo de Navidad. Luego le sigue el tercero, llamado Tiempo Ordinario, donde se expone la vida de Jesús, que se deja en suspenso, para dar paso al Cuarto momento, que es el Tiempo de la Cuaresma que comienza con el miércoles de Ceniza y que culmina con la Semana Santa que se cierra con la celebración de la Fiesta de Pascua de Resurrección. El Tiempo Pascual (quinto tiempo) finaliza con la Fiesta de Pentecostés. Después, continúa el llamado Tiempo Ordinario, donde se exponen las enseñanzas de Jesús y, la vida de la Iglesia Primitiva. Después de la Fiesta de Cristo Rey, se inicia un nuevo Ciclo del Tiempo de Adviento a fines de noviembre o principios de diciembre.
Estos son los Tiempos Litúrgicos de las Celebraciones Cristianas Católicas en beneficio de la fe.
En estos momentos, la Iglesia celebra la segunda semana del Tiempo de Cuaresma, cuyo objetivo es la preparación de la celebración de la Fiesta Litúrgica más importante que es la Pascua de Resurrección antecedida por la Semana Santa.
En este Tiempo de Cuaresma, las lecturas bíblicas proclamadas del Antiguo Testamento, hacen sentir y comprender con claridad a los Profetas, sobretodo al Profeta Isaías en los cuatro Cantos del Siervo de Yahvé.
El Papa Benedicto XVI y nuestro Pastor, el Obispo de la Diócesis monseñor Cristian Contreras, uno desde la sede romana y el nuestro, desde su Cátedra en San Felipe, orientan y conducen con sus enseñanzas y exhortaciones apostólicas a las comunidades cristianas para que vivan cada Tiempo Litúrgico en beneficio de nuestra propia salvación, en beneficio del hombre y de la sociedad.
Tiempo de Cuaresma es tiempo de ayuno, abstinencia y de mucha oración.
Con fuerza escribo que el Ayuno y Abstinencia pasa por una Tríada Interna: Oración-Conversión-Obras de Caridad y, no por el cumplimiento de una tradición externa que, responsablemente digo, está fuera de tiempo (eso de comer pescado el Viernes Santo y que la T.V. convierte en gran noticia y en farándula religiosa).
El Ayuno es dejar algo y, ser solidario con un familiar cesante. Es Abstenerse de algo en beneficio del más débil que, en ocasiones está bajo el mismo techo: un miembro de la familia que le cuesta comunicarse, trasladarse, que tenga una enfermedad o que tenga un defecto, debilidad o vicio.
El Ayuno es Abstinencia. Abstenerse, por ejemplo, de hablar mal de otro, dejar y controlar la violencia y el “mal genio”, evitando las palabras groseras para enriquecer el vocabulario y lenguaje en beneficio de la comunicación.
¿Habrá alguien libre de haber hablado mal de un pariente? ¿De su cónyuge?
¿De un superior o compañero de trabajo? ¿De un hermano de la comunidad?
Con todo lo anterior, soy un convencido que al Padre Nuestro, más que los sacrificios externos (eso del pescado), reclama los internos:
¡Cambia tu soberbia por humildad!
¡Cambia tu corazón de piedra por uno de carne!
¡Ama a tu prójimo!
El pescado conviértelo en pan para el pobre. ¡Eso!
Y, si por problemas de conciencia y tradición no puedes ¡Comparte el pescado con el hambriento!, no el que quede o “sobre”, ¡El que está en tu plato! ¡Ése!
Los Tiempos Litúrgicos cuando se viven, se transforman en Anuncio.
Dios nos de la gracia y fuerza para hacerlo en nuestras vidas.
Que sea feliz.
lunes, 30 de marzo de 2009
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